jueves, 27 de marzo de 2014

Cigoto


Hace 3 semanas mi hija empezó a insistir que quería un cigoto, me explicaba que lo tenias que cuidar porque sino se podría morir. La verdad para una niña de 6 años, me parecía un juguete casi “freak” de entrada por el concepto. A mi mente llego de inmediato el ya anticuado tamagochi que si no hacías lo que el necesitaba en el momento, se te apagaba para nunca más volver.

La verdad tras su insistencia yo le echaba un poco el avión (entre que no tenia dinero para comprarlo y no me convencía la idea). Pero algunas  cosas en la vida con los hijos salen fuera de tu control (cosa que no me parece tan mal cuando esta en control de alguien más que la quiere) y la mamá de su mejor amiga, así de buena onda…¡le compró uno!

Mi hija llegó al coche después del paseo y los ojitos le brillaban “mamá no tienes idea lo que me compró Erika”, me dijo con una emoción que me puso ojito Remi (yo ya había sido avisada por los maravillosos chats del whatsapp ya que se había consumado el acto). Se subió al auto y me empezó a contar todos los cuidados que tenia que tener con su cigoto “si no se muere”, decía ella.

Empezó en ese momento una rebatinga en mi cabeza entre la racionalidad adulta, la inocencia infantil y por donde mamá debía cuidar las emociones de su hija. Yo misma no entendía bien si ella entendía que era un muñeco y que NO mueren o si realmente lo pensaba.
Así que lance mi primer anzuelo
“mi amor, esta precioso tu cigoto, pero no se va a morir”
“si mamá se puede morir”, “mi amor es un muñeco”
“pero esta vivo mamá, Mis amigas me lo dijeron”
“No mi amor, no esta vivo”
“claro que si mamá, no me crees?”
“mi amor si estuviera vivo no lo venderían en una tienda”

…si esa fue mi estúpida frase adulta…remate bien, no? Como toda una profesional del argumento!

Se hizo el silencio en el coche, ella solo dijo “no me crees mamá” y más nada. Cuando voltee a verla tenia sus ojitos llenos de lágrimas. Ahí, en ese momento, me di cuenta que la cabeza adulta me traicionó, me sentí avergonzada ¡Pero que pinche necesidad de meter a una niña de 6 años a la realidad! Me detuve y sin dejar de ser madre, porque es lo que soy, le explique que mamá no quería que ella viviera a su cigoto (se llama Luna, por cierto) con angustia, que lo cuidara todo como le explicaron, y lo disfrutará, pero que no se angustiara porque se podía morir (hace dos meses, murió su perrito que le regale de navidad, ese si de carne y hueso). Ella entendió mi preocupación y me explico que sus amigas le dijeron que no podía sacar al cigoto de su cajita hasta pasados tres días y que si podía dormir junto a Luna (con todo y cajita, claro está).

Me fui a dormir preguntándome si sus amigas realmente lo creían o estaban jugando y ella no lo había entendido así. Me entró el temor de pensarla tan vulnerable e inocente que caería en un juego que podría terminar en algo cruel…
Pero no, al día siguiente, llega la amiga a jugar a la casa y mientras jugaban Emilia le dice “mamá dice que no están vivos porque los venden” (les tengo que confesar que para ese momento, después de ver su inocencia en  su juego, me sentí más estúpida que cuando lo dije la primera vez), Nat me volteo  a ver con la misma inocencia en su mirada que la de mi hija, esa que es de nenas buenas y que me rompe el alma pensar que vayan a salir de ahí al mundo real . Su mirada paró en mi mirada y me dijo con voz suave “pero sí están vivos”.

Es increíble la inocencia a esta edad, me conmueve. Leo las “instrucciones” del cigoto y veo que están echas con amor y  juego, sin malas intenciones. A las vendedoras se les pide que entreguen a los muñecos explicando cual si fuera real y así, sólo con eso, todo es verdad para ellas. ¿Por qué les mentirían? ¿Por qué no creer si un adulto me lo dijo? Es así de sencilla y vulnerable la cosa.

Ahora estoy conmovida y abrumada. Tuve un espaldarazo de inocencia, por supuesto me enternece y por supuesto me asusta ver su inocencia en un mundo donde hay personas que pueden aprovecharse de ello. No puedo dejar de pensar en tant@s niñ@s que por inocentes ahora son víctimas.

No puede dejar de dolerme que la inocencia de Emi que tanto me conmueve me asuste y me haga sentir que la tengo que proteger al doble mientras la va perdiendo.

Me quedo expectante, sorprendida, conmovida, asustada. Me quedo con los momentos en que llega corriendo de la escuela a darle un beso a Luna y defiende su papel de madre y aclara el mío de ABUELA.

Bienvenida


Sé que hoy por hoy  la gente cada vez lee menos, pero me da igual, he decidido que yo quiero escribir y ojalá alguien me quiera leer.
Quiero escribir de mis experiencias de mamá, de mujer de 37 años,  de novia,  de mujer homosexual (creo que de eso será de lo que menos haré porque hasta se me olvida que afuera es raro), de fotógrafa mamá que tiene que buscar la papa para su cria. y sí, de mamá dándole a su hija una familia homoparental que, obvio, yo tampoco conocía antes de mi.

No sé bien que saldrá de esto, lo único que me prometí, es que lo que salga, saldrá del corazón, sólo del corazón, no del deber, no del “alimentar el blog”. Es momento que mis reflexiones mientras cocino, manejo o lavo los trastes (en realidad los únicos momentos que tengo para el ocio mental) salgan de mi cabeza y pasen a algún lugar donde otro lo pueda leer.

Compartiré mis fotos, mis reflexiones y espero que lo vivan como un espacio respetuoso y libre donde ustedes también quieran compartir. Me acabo de acordad que al ser gay puedo ser punto de ataques (he sido maravillosamente afortunada en mi vida y a la fecha, créanlo o no, siendo mexicana, no lo he vivido nunca), pero por si las moscas aclaro… quien tenga duda o inquietudes con ganas de escuchar soy libro abierto. Quien quiera imponer, insultar o joder, será sacado inmediatamente de los comentarios y bloqueado. Este será un blog, que no sé ni cuanto dure, pero será un blog amoroso y sano.

Dicho esto, sean ustedes bienvenidos.
Pájaro Azul